Jose Enrique Gonzalez Rodriguez, natural de Zaragoza.
De vocación autodidacta, durante una primera fase experimenta temas y técnicas, a la vez que se enriquece con el estudio de diversos autores.
En el año 1990 da un paso definitivo tanto en la especialización como en la producción de su obra. Ingresa como alumno en el estudio del pintor aragonés Alejandro Cañada y entra a formar parte como socio fundador y Presidendte del Colectivo de Artistas Plásticos de la Margen Izquierda de Zaragoza.Autor coordinador libro “Artelibre – Arte y Libertad “, Editorial Comuniter, S.L. ha realizado numerosas exposiciones tanto colectivas, como individuales.
Creada, con frecuencia, como el hilo reflexivo de un ansia de la propia creación, apoyándose en un concepto de indeterminación espacial; la obra de J. Enrique González tiene una necesidad de escribir con imágenes los signos de la vida.
Las figuras cobran conciencia de las convenciones a las que están sometidas por el propio espacio, saborean los colores, compartiendo apenas una soledad, cuyo territorio no es otro que el de la pintura misma.
Los sentimientos son tan sólo….una forma de acompañar la denuncia de lo artificioso, esa cualidad plástica de elevar la imagen a la sencillez, la de hacer fácil lo difícil. Esto sólo podemos disfrutarlo en su pintura, en donde se depuran las ideas de” algo” que también desearía encontrar las formas para ser comunicado.
Desnudo ante la pintura, elige la figura, con la claridad de espejos dónde mirar el cansancio, el milagro de cuerpos bañados de luz, hambrientos de soledad…y que en sí mismos, concluyen.
Una pasión le o bliga a eludir los fondos y refugiarse en las propias formas, como si todo hubiera sido ya creado en una melodía en la que la música no oculta el orden llameante de las cosas.
Escenas cotidianas, viajes que comienzan o terminan, objetos, metáforas de amor, sombras de esencias, sueños de hambre olvidada, signos que logran su espacio creciente entre los lienzos.
Tan sólo J. Enrique nos muestra una forma de acompasar el tiempo y lograr una mayor profundidad en comunión entre ideas y formas que indaga nuestra propia identidad, hasta lograr que todo movimiento se paralice: sólo resta fuerza, vida, color y en consecuencia… su propio espíritu.

C. Mansilla


Fuente: Jose Enrique Gonzalez
Anuncios